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Cambia la estación, los días se vuelven un poco más calurosos, vamos guardando la ropa de invierno y sacando las remeras y camisas de manga corta. ¡Y tenemos que dejar al descubierto nuestros brazos! La piel es el órgano más grande del cuerpo y uno de los más sensibles al tacto. Por eso, requiere de mucho cuidado y medidas de higiene. La piel de los brazos no es la excepción, sobre todo porque es una de las partes del cuerpo más visibles en el verano. No solo la humectación es importante para que luzcan bellos, sino también los ejercicios para fortalecerlos. En esta nota te contamos algunos secretos de la mano de una dermatóloga y de un profesor de educación física.
Lo primero que nos explica la Dr. Rita García Díaz, médica especialista en dermatología, es que el brazo está formado por dos partes: el antebrazo, que se extiende desde la muñeca hasta el codo, y el brazo propiamente dicho, que va desde el codo hasta el hombro.




“La piel del antebrazo es fina en la infancia, pero tiende a engrosarse en la parte superior con los años, ya que es la que está en mayor contacto con el ambiente y sufre sus agresiones (sol, viento, frío). Esta piel es similar a la del dorso de las manos y por estos motivos envejece más rápidamente que la de las zonas que no están expuestas. La piel del brazo está más protegida, por lo tanto mantiene su suavidad y tersura por más tiempo. La característica en común es que en ambas zonas la piel tiende a ser seca, debido a que hay pocas glándulas productoras de sustancias grasas (sebo)”, continua García Díaz.
Tenemos que prestar atención a la hidratación diaria. Esta es muy importante para los brazos y, especialmente, para los antebrazos, porque se resecan fácilmente en invierno por las bajas temperaturas y en verano por la exposición solar. Para ello, García Díaz recomienda colocarse en los brazos y antebrazos muy secos cremas o emulsiones con bases oleosas que hidraten, protejan y aporten nutrientes como la vitamina A y antioxidantes como la vitamina E. Además, es esencial que contengan sustancias reconstituyentes como la manteca de karité, que protege y repara las funciones de la piel. Los aceites se recomiendan en pieles muy desecadas, pero a veces su absorción es lenta y producen sensación de estar “engrasado”.
A la hora de darnos un baño es importante usar jabones muy suaves, hidratantes y cremosos, sin desodorantes ni perfumes intensos, ya que la piel de los brazos tiende siempre a ser seca. El agua muy caliente la reseca aún más, por lo tanto es mejor evitarla. Y para exponer los brazos al sol, se aconseja protectores solares hidratantes y livianos, con un factor mínimo de 30.
¿Piel de gallina?
Cualquier enfermedad dermatológica puede manifestarse en los brazos, pero una de las afecciones más comunes es la queratosis pilar, conocida comúnmente como piel de gallina.
“Este es un tipo de sequedad particular de la piel que aparece en las zonas de los hombros, brazos, en los muslos y, a veces, en la cara. Se debe a una pequeña acumulación de escamas secas en el orificio de salida del pelo”, explica García Díaz. Su apariencia es de pequeños puntos blancos o rojos que dan una sensación de aspereza al tacto, como si se tocara un rallador, e incluso pueden llegar a picar.
La Dra. García Díaz aclara que esta afección no se puede prevenir, ya que en las personas afectadas esa es su forma normal de descamación de la piel. Además, es un problema hereditario, determinado genéticamente. La queratosis pilar es más evidente durante la segunda infancia y adolescencia, y luego desaparece gradualmente con los años. Aunque en algunas personas, puede persistir en sus brazos en la edad adulta.
En lo que respecta a los tratamientos, estos no son muy efectivos. Lo que se busca es suavizar y ayudar a descamar la piel. Se indican cremas con sustancias muy hidratantes  con bases livianas y de rápida absorción, ya que deben colocarse dos veces al día. Su uso debe ser continuo, porque si se suspenden al observar mejoras, la queratosis pilar reaparece.
El tratamiento con peeling puede ser útil, pero su efecto es muy breve y las lesiones vuelven a aparecer rápidamente. Deben usarse ácidos débiles en concentraciones bajas ya que, si es agresivo, genera inflamación y provoca el efecto contrario. “Muchas personas creen que haciendo pulidos con cremas o esponjas abrasivas van a mejorar, pero el efecto es totalmente inverso: la piel agredida reacciona produciendo más queratosis pilar”.
Tanto los hombres como las mujeres pueden padecerla, sobre todo aquellos que tengan algún antecedente de alergia cutánea o respiratoria. La piel de gallina mejora naturalmente en verano y en ambientes húmedos, ya que el sudor y la secreción grasa atenúan su aspecto, y empeora durante el invierno.
¡Brazos fuertes!

En la zona de los brazos se hace muy notoria la pérdida de firmeza, ya que esta es muy laxa, blanda y fina, especialmente en su zona interna, y no puede sostener las masas musculares que pierden su tensión.
Nicolás Block, profesor de educación física, nos cuenta que este pequeño problema depende de la edad, de la alimentación y de lo que hicimos a lo largo de nuestra vida para mantener en movimiento esos músculos.
La menopausia puede ser otra de las causas, porque en ese período las fibras de colágeno (responsables de la tonicidad muscular) pierden su rigidez.
Tanto para este caso, como para combatir la celulitis en los brazos, la gimnasia es una gran aliada. Hay muchas opciones para trabajar los músculos de los brazos: parado, sentado, acostado, con barra, con mancuernas, con poleas, con bandas elásticas, con bandas de suspensión, etc.
Por eso, Block recomienda trabajos de fuerza en los que se logre un buen reclutamiento de fibras musculares y en los que la carga cobre un gran protagonismo. “Para principiantes aconsejo arrancar con 3 series de 15 repeticiones.
Algunos ejercicios para hacer en casa
    Para tríceps, pecho y hombros: lagartijas o flexo-extensiones de brazos en diferentes planos. En el piso para avanzados, apoyando las manos sobre una silla y los pies en el suelo para intermedios, apoyado en la pared con los pies alejados, quedando en una posición diagonal, para principiantes.
    Para hombros: con botellas pequeñas rellenas de arena realizar vuelos laterales, frontales y posteriores.
    Para tríceps: fondos de silla: colocando las manos en el borde de una silla y los pies en el piso con las rodillas flexionadas, dejando la cadera en el aire, realizar flexiones de codo acercando la cadera al suelo y extendiendo los brazos para volver a la posición inicial.
    Para bíceps: con las mismas botellas rellenas de arena, realizar flexiones de brazos estando de pie con los brazos estirados al costado del cuerpo y poniendo la bisagra en el codo.
También pueden adquirirse bandas elásticas a muy bajo costo para practicar en casa.

Algunos de los errores más comunes al realizar ejercicios de brazos
    Lagartijas: tener las manos muy cercanas una de otra y la cadera fuera de la alineación del cuerpo. Por lo general, sucede por falta de fuerza abdominal. Otro error es mirar hacia arriba ejerciendo presión innecesaria sobre las cervicales.
    Hombros: llevar el cuello para adelante, sobrepasar la línea de los hombros y estar encorvado.
    Fondos en silla: abrir los codos.
    Bíceps: estar encorvado, no llegar a la extensión completa del brazo y balancear el cuerpo para favorecer la flexión del brazo.

Finalmente, Block aconseja entrenar regularmente tres veces por semana como mínimo, comer sano y usar cremas tonificadoras.

Y vos, ¿cómo cuidás tus brazos?



fuente Laboratorios Bagó.
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